Quiero escuchar hoy tu voz.
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| Quiero escuchar hoy tu voz. |
La mañana en que amaneció Sofia llenó su mente de cosas claras. Amaneció con sus decisiones seguras cosa que muy pocas veces le pasa y es que cuando le pasan estos momentos a esta chiquita tan descontrolada es porque realmente algo bueno le estará por pasar. Mandó unos mensajes a una personas del pasado, quiso ser amable, cortés, quiso terminar con una buena relación de amistad. Falló. Decidió pasar unas horas hablando con unos amigos de años por el Skype antes de irse a clase, quería recargar un poco más su buen estado de ánimo con la de sus amigos. Después de eso salió de casa rumbo a su rutina universitaria. Llevaba puesto un short rosa, una blusa blanca y el pelo suelto y liso. Caminaba segura, caminaba firme, caminaba feliz. Como si fuera por cosa de magia llegó ese día a la hora justa y exacta para entrar al aula con sus compañeras de clase, las horas pasaron son prisa alguan, denominó esa clase perfecta en combinación con el regreso. El día en general se le estaba pasando rápido, mas de lo que a ella le suele gustar. Limpió un poco la casa. Miró su atardecer, a través de la ventana luego de los quehaceres. A veces se pasa horas mirando, a veces riendo o llorando de felicidad. Le encanta esa imagen, la tiene grabada en su mente, en su memoria y lo mejor de todo es que con cada día que pasa le describe algo diferente, le da esos colores especiales para el momento, le regala un poco de ella al mismo tiempo. No tardó en desnudarse y entrar a la tina llena de espumas, llena de nubes como los suele llamar en son de diversión. Se relajó por completo sumergiéndose para escuchar el sonido de las burbujas explotar. No sabía cuánto tiempo se la pasó remojándose, por lo que ella sospecha fue una eternidad, lo demostraba su piel arrugada. De vez en cuando a Sofía le gusta caminar desnuda por la casa entera (esta fue una de ellas). No le interesa mucho si las persianas están abiertas o cerradas, no tiene vergüenza de su cuerpo porque fue creada con buenas proporciones (una cualidad importante en los hombres). Pone el Ipod a todo volumen con la primera canción del playlist "Anna sun" de Walk the moon. Salta en la cama cantándola a la misma fuerza del Ipod. Con la bulla hace algunas tareas, lee alguna que otra pagina pero siempre atenta a la letra de la canción que suena. Abre el armario en busca del algo sensual y tierno para la noche, había quedado con unos amigos para tomarse unas cervezas en celebración a la primera semana en la universidad. Se viste, se desviste, así sigue hasta coincidir con lo que tiene en su mente. Un poquito de maquillaje y diciendo bajito, muy bajito: "Uno nunca sabe con lo que se puede encontrar", la cartera, los tacones y lista para salir. Salé del departamento con una sonrisa pícara, contenta por salir a tiempo y tener todo en orden al cerrar la puerta de su nuevo hogar. Se dio cuenta que poco a poco ya iba tomando forma ese pequeño departamento que hace unas semanas sus padres le habían comprado como regalo de cumpleaños. Se sentía madura, sentía que poco a poco se estaba convirtiendo en una mujer, con responsabilidades y sueños independientes. Caminó hacia el bar que no estaba muy lejos, ya se había acostumbrado a caminar a donde tuviera que ir, pero también se había dado cuenta que un carro tampoco estaría mal. Llegó y dentro del lugar se encontró a muchos estudiantes de su universidad, todos hablaban compartiendo risas y brindis y en una mesita a lo lejos, con alzadas de brazos y gritos ubicó a sus nuevos amigos que ya se encontraban con cinco botellitas de cerveza en la mesa. Saludos con besos y abrazos, con un brindis y unos cigarritos continuaron con el buen ambiente que cada vez aumentaba mas. Miles de temas pasaron por esa mesa: política, religión, legalizaciones, universidad, lenguas, experiencias, vergüenzas y demás. Sofía sintió una vibra diferenteesa noche, en ese lugar, presentía algo bueno y muy cerca de ella, pero al mismo tiempo no entendía a que se debía todo eso. Al acabarse la cerveza buscó con la mirada a la mesera del bar, no supo donde se había metido esa mujer de talla pequeña así que no le quedó otra que ir ella misma a la barra a por otra mas... Y es en ese momento en que el destino decide actuar por su propia cuenta... Una mirada captó por completo a Sofía, no sabía muy bien de donde prevenía pero quiso arriesgarse y dar ese giro para encontrarse con esos ojos que los sentía claramente en su nuca. No perdió el tiempo, giró... y sí, había un chico mirándola fijamente como ella caminaba con esos pantalones ajustados y esa cabellera tan preciosa y elegante. ¿Atracción a primera vista? - pensó Sofía al regalarle una sonrisa de complicidad a ese chico tan atractivo que no la dejaba de mirar, volvió a girar y siguió con su propósito de conseguir otra cerveza. Sintió un calor que se acercaba a ella, una sonrisa de que había hecho una buena actuación no demoró en salir de sus labios y una voz ligera y varonil se escuchó sonar: "Gracias por regalarme esa bella sonrisa". Al voltearse Sofía se quedó muy sorprendida al tener a ese chico tan cerca de ella, se dio cuenta que la sonrisa de el también era preciosa y que todo su físico era muy atractivo, "Eres mío" - pensó sin dudar. Después de eso sonrisas y conversaciones no faltaron en llegar, ella estaba encantada con Paco (el chico de la sonrisa) y claramente él también con ella. La conexión tan directa que tuvieron en ese momento no se pudo complementar de mejor forma, se veían muy bien juntos y no duró muy poco en llamar la atención de sus demás amigos. Él era alto, de piel blanca y cabello muy negro, se había dejado crecer la barba y el bigote por una que otra razón lo hizo a prueba si se quedó con ese nuevo look y esas cejas pobladas y esos ojos fijos en ella hacían que poco a poco Sofía se olvidara de sus amigos en la mesita de al fondo que contemplaban las química que se esta dando a nacer en aquel rinconcito del bar. ¿Era él la buena vibra de ese día? ¿Sería él el comienzo de algo realmente bueno esta vez? ¿Será él?. La curiosidad y la emoción se inundó por completo de ella, había estado esperando tanto tiempo un momento tan especial como ese, ya se había olvidado de aquella sensación de las "maripositas en el estómago" y todo ese tema que en algún momento lo tomó como cursi. Sofía no dejaba de sonreír por Paco. Paco no dejaba de mirar esos ojos tan puros que nunca antes había visto en alguna otra chica. Se enamoraron, sin duda que se enamoraron y toda la noche se tornó romántica que podía endulzar a cualquier otra pareja que andara por ahí. Decidieron salir del aquel bar sin despedirse de nadie, no querían romper esa creación tan divina que se había formado entre ellos dos y sin esperar más, salieron por la puerta principal, cada uno con una sonrisa única, felices por comenzar con esa historia que parecía que iba a durar toda una vida y mas.

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