Hasta en el alba

El grito no buscaba el consuelo 
pero el tiempo le dio un puñado de razones 
que se parecen tanto al olvido. 

Las ganas siguen vacías 
y el amor se revuelca con la muerte 
en mi cama, en el vientre, 
en tu recuerdo de amor y de muerte.

Sigo una luna que me guía 
y no es la luz amarilla mi tormento
ni la noche es cómplice del silencio
ni la ausencia vive en la negrura fugitiva.

La sangre no buscaba consuelo 
solo se vertía en tus secos fulgores,
en esos amores que se marchitaban con el viento. 

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