Yo respiro piel del día
Lucas con 19 años se sentía completamente ilimitado con su vida. Es un chico estudioso, inteligente, guapo, educado, un simple chico con el que hasta la persona más odiosa se llevaría bien. Su poca costumbre con la vida de crisis hacía que su mundo de ilusiones no tuviera fin. Solía siempre caminar por la calle son sus audífonos a todo volumen y observando detalladamente a todas las personas que se cruzaban por su camino. Cada rostro, la forma de andar o de vestir, o incluso la mirada con la que alguna chico le atravesara. De esos pequeños detalles y gestos, Lucas las analizaba y se creaba una tesis de cada persona. Es muy curioso aveces y otras distraído. Su mente no tiene un orden para pensar, él simplemente actúa tal y como se siente espiritualmente en esos momentos. Su motivo de querer cambiar el mundo día a día lo volvía un chico interesante y único. Su padre le enseñó desde muy pequeño que la felicidad solo se presenta por momentos y son en esos momentos los cuales uno no puede dejar pasar. Desde entonces él aprendió a no contar la vida en minutos sino por momentos.
El lunes siguiente Lucas comenzaría su tercer año en la universidad. No estaba emocionado porque ya tenía como amigos a toda la gente de su clase y bueno, los nuevos cursos para él no eran algo que lo llenara de intriga. Ese fin de semana no se quiso dar la juerga de las despedidas de vacaciones, porque en el fondo estaba totalmente agotado de todos los festivales, rave's, conciertos, fiestas, viajes y borracheras a las que se había dado el placer de cumplir en sus 3 meses de veraneo. Se echó en su cama mirando fijamente su techo blanco e imaginando con que cosa nueva le sorprendería la vida.
Era ya lunes cuando Lucas amaneció mas vivo que nunca. No vivía con sus padres, sino en la residencia de la universidad. Obviamente esa noche se iba ha armar un juergón como todos los años, dándole la bienvenida a los nuevos habitantes de esa gran hotel (como él lo suele considerar). Llegó a clase y se sentó con sus compañeros de siempre. Lucas da una impresión de ser una persona con poder, de ser todo un hippie pero con mucho dinero. Sin duda lo tiene pero, no el tipo de persona por el cual uno se pueda sentir intimidado. Llevaba puesto su piercing nuevo en la nariz el cual se lo había hecho un día de fiesta y de mucho alcohol. Gracias a su conciencia que no se lo hizo en otra parte del cuerpo. Él no recuerda nada de ese día, pero lo bueno de todo es que no se arrepienta de ese trozo de acero inoxidable que le atraviesa la nariz. Al mismo tiempo Lucas tiene una forma de mirar que confunde por momentos, otras sin embargo, te dejan sin aliento.
Por alguna parte de su cuerpo lleva tatuado un dolor, nadie lo puede ver, pero él lo puede sentir. Cuando Lucas tenía 3 años fue abandonado por su madre. Desde ahí siempre estuvo con su padre después de que pasara ese desastre en su niñez. Con el pasar de los años se volvió protector con la única personas que se mantenía a su lado y que le había prometido no dejarlo nunca hasta el día de su muerte. Su padre. Como muchas veces se sabe, no todas las personas saben manejar bien estas situaciones tan profundas y muchos de estos problemas casi siempre traen consecuencias, en este caso fue que a los 16 años Lucas comenzó a fumar. Con este tema él siempre fue delicado, nunca antes había consumido pero la curiosidad y las ganas, aveces, de sentir y conocer sensaciones fuertes fuera de su mundo hizo que al final cayera en la trampa. Lo que si, lo que él tiene muy claro, es que no es ningún adicto con la droga. Sabe cuanto fumar y en que momento hacerlo. En ese sentido él conoce muy bien su cuerpo y puede controlar perfectamente hasta donde poner su límite.
Para Lucas, sus amigos y su vida formada por las caídas de la vida lo son todo. Ahora también su carrera se iba convirtiendo en algo muy importante que le permitía sentirse completo, a gusto. Pasar momentos con su familia le apetecía muchas veces pero ahora se encontraba muy ocupado viviendo su edad sin ningún límite.
A Lucas por momentos le gustaba estar solo y por otros llenar su piso lleno de gente universitaria. Por ser estudiante de bellas artes es que tiene que mantener sus ideas en constante trabajo. No hay nada que lo inspire mas que estar en su taller (un regalo de papá) con su playlist a todo volumen y una luz tenue iluminándolo. Lucas es el tipo de chico que vive el día como si un mañana no existiera.
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