De los amores y sus cantidades
Si tuviera que elegir una religión sería el amor. Amar, tiene que ser un acto de fe. Una locura que no existe para ser vista, sino para ser sentida. Una locura en la que hay que creer ciegamente. Y como religión, tendría una sola doctrina, la de amar con todo lo que se tiene y se es, con el cuerpo, la mente, el corazón. Con los cinco sentidos y hasta con la intuición. Habría un solo mandamiento, enamorarse perdidamente de una persona. Del que sea. Pero que mientras el amor dure y sea intenso.
Creo, firmemente, que se puede amar a varias personas a la vez. En que el amor no tiene cabida para la mezquindad. Creo, en que si hoy estoy con alguien, pero a los 3 segundos me detengo a mirar a un tipo guapo por la calle, no merezco ser juzgada. Tal vez lo que tengo es demasiado amor para dar, y muy poquita gente que lo pueda aguantar.
Pareciera que hemos pasado la eternidad discutiendo la existencia de la media naranja/almas gemelas, descuidando que somos 6 billones de seres humanos, y que si bien, existe una "cerradura para cada llave", hay llaves universales que encajan en muchas de ellas. Como los controles remotos genéricos, que funcionan a varias marcas de televisores.
Me gustaría pensar que soy una de esas llaves. Una pieza que puede funcionar en varios rompecabezas. Que tendré la posibilidad de amar a mucha gente, en tan poco y tan corto tiempo. En que durante mi existencia en este viaje que llamamos "vida", podré compartir mi amor con todo aquel que desee incorporarse en mi vida.
Y sí, es cierto, llegará un momento en que tenga que sentar cabeza, dejar el zapping afectivo, conservar una sola persona y amarla hasta que la muerte nos separe, o hasta que "el felices para siempre" haga de las suyas.
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