Una carta en espera

Puede que esta táctica que tengo aveces para dejar que mis sentimientos sigan fluyendo no les funcione a todos, pero escriban cartas de amor. En serio.

Querido Alguien:

Tal vez no te esperes esta carta, pero me he puesto a pensar que podría perder si llegaba a hacerla, y la verdad es que no tengo nada que perder. Y seguí pensando, ¿si estamos aquí solo de paso por esta vida, por qué no decirte lo que siento?

Voy a darte esta carta que es de amor, que está llena de sentimientos y promesas por cumplir. Una carta que más que todo tiene esperanza, una esperanza que me anima a confesarte lo que siento por ti, sin pudores ni remilgos de recién conocidos.

Una carta que no espera respuesta, porque creo firmemente que es mejor dar, que recibir, porque yo solo sé querer dando.

Quiero comenzar diciéndote que me gusta como eres. 

Corrijo, me gusta quién eres y como soy cuando estoy contigo. Porque me siento cómoda en mi propia piel, y no tengo porque andar fingiendo ser otra persona. 

Me gustas porque tienes la mezcla perfecta entre ternura y sensualidad, entre inteligencia, sentido común y personalidad. 

Me gustas, porque haces las cosas fáciles, porque contigo todo es llevadero.

Me gusta tu pelo, tu barba, tu cejas pobladas y el tono de voz ronca y calmada que tanto te caracteriza. 

Tus manos, las cosas que dices, tus proyectos y la forma de vestir. Me gusta como miras a la gente y como tratas a aquellos que te están prestando algún servicio. 

Me gustas porque eres tan amable con todos, porque dedicas sonrisas de buenos días, sin distinción.

Me gustas porque tus piropos son ingeniosos, y porque cuando te ríes los ojos te brillan de una forma única, dulce, que me hace sentir en casa. 

Quiero decirte que me intimidas. Que cuando te veo no controlo mis impulsos y mi mente comienza a traicionarme, haciendo que mi coeficiente intelectual disminuya a un punto de llegar al ritmo de los latidos acelerados de mi corazón.

Me gustas, porque tienes la capacidad de hacer posible cualquier idea, cualquier locura. 

Porque tienes ganas, empeño y empuje. 

Me gusta imaginar que estamos destinados a estar juntos. Que podemos ser y estar, y dejarnos llevar. Que habrá un lado mío en tu cama, en tu casa, en tu vida. Que podré dejarte besos dibujados en el espejo del baño. Que te acostumbrarás a mi manías y yo a tus hábitos.

Me gustas tú, y tu amor por el cine y la manera que tienes de dejarme en suspenso cuando me narras algo estilo película. Me gusta que me recomiendes tus preferidas. Me gusta que tengas tanta experiencia, pero que aún así sepas improvisar, me gusta que no das nada por sentado, ni siquiera la tranquilidad.

Me gusta sorprenderte con poesía, y que no sepas que eres el destinario de lo que escribo. 

Me gusta saber que estas allí, aunque no estemos juntos. 

Quiero que sepas, que me gusta gustarte, tal vez no de la manera en que yo espero, pero es esperanzador saber que al menos algo de mi te atrae, aunque todavía no te traiga de cabeza. 

Me gusta saber que puedo ser yo, contigo y sin ti, que no quieres una mujer-accesorio. 

Esta carta habla del amor en general y de ti en particular, es tuya porque va dirigida a ti, pero es tan mía porque no puedo desdibujarte de ella, porque al leerla te escucho, y al escribirla te siento. Porque fueron mis manos temblorosas las que se animaron a confesar esto que siento entre el pecho y el pulmón izquierdo, esperando a que vengas a buscar aquí el amor y el deseo. 

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