Tiempo para otra cosa

El asunto esta en que nos falta amor y nos sobran cosas. Tenemos todo tipo de tecnología, desde Blackberrys hasta iOS, desde Tablets hasta Ipads, desde Mp3 hasta Ipods. Y todo, casi todo puede tener acceso a internet. El Ipod lo tenemos para ponerle ritmo a nuestros viajes, soñar con la música, caminar por la calle principal de tu ciudad al son de la canción que retumba en tus oídos, para bañarnos de ritmo y dejar de oír nuestros propios pensamientos. 

Tenemos agendas para acordarnos de las cosas más sencillas, respirar, pensar, dar besos. Para no olvidar ningún cumpleaños o una cita importante. Tenemos un horario de todo lo que tenemos que hacer día a día. Tenemos tarjetas de créditos y débitos, chequeras, acceso a cualquier moneda extranjera en el mercado negro, pero no tenemos planes, viajes, desataduras. Lo que tenemos en realidad es una vida llena de reglas y sin opciones, sin límites. 

Vamos por la vida a pasos agigantados, sin fijarnos en lo más mínimo. Ya no disfrutamos de la luz del amanecer, del cambio de clima, de las miradas de las personas cuando caminamos por la calle, de un buen café, de una buena charla. Ya no disfrutamos de las luces de la noche, del titileo de las estrellas, de una buena copa de vino, de un buen amor a la espera. Ahora todo lo hacemos de forma automática. 

Nos volvimos competitivos, unas máquinas para llegar al éxito, para llenarnos de lujo, para poder llegar a la quincena o a fin de mes con la nevera llena y los gastos pagados. Nos volvimos egoístas, querer todo para nosotros sin compartirlo, preocuparnos por cuando serán las rebajas o que fiesta esta por venir, preocupados mas del dinero que de nuestra propia vida. 

Lo que me preocupa es que mucha gente no se da cuenta. Yo por mi parte ya me estoy hartando de esto. De fingir o tratar de creer que todo esta bien cuando en realidad todo es una mierda. Y los reto a esto, a crear una nueva generación, de friquis, de yonquis, de hippies adictos al amor, de gente colmada de buena vibra, de gente positiva y con ganas de hacer un cambio radical. 

Que nos tornemos en una generación de buenos días con besos y sonrisas para regalar. De carcajadas que se escuchen a metros, de poemas, de textos, de llamadas telefónicas a media noche. Que nos volvamos creativos y le digamos NO al plagio, a la vergüenza, a la mala vibra. Que empecemos a leer cosas de verdad, cosas que nos hagan crecer como personas y mirar de forma diferente la vida. Cosas que nos hagan aprender y conocer otros rumbos, otros mundos. 

Que lancemos al cubo de la basura todas las agencias y que hagamos solo aquello que nos haga feliz. Sé que tenemos que pagar las cuentas y cumplir con ciertas cosas, pero no estamos obligados a frustrarnos, a ser mediocres con nuestro trabajo si realmente no es lo que te gusta. Vive tu vida porque es solo tuya, y porque solo se vive una vez. 

Vamos a parar el tiempo, a desconectar los relojes. A jugar como niños, a amar como adolescentes, a ser irreverentes, da igual. Borremos los malos recuerdos y pasemos el día con buenos tragos. Pónganse medias de colores aún cuando tengan zapatos aburridos. Besen, amen, sean libres, porque para eso es la vida. 
Dejemos de lado los "no puedo" y pensemos una mejor forma de hacer aquello que siempre hemos querido realizar. Hacer puenting, tirarte con un paracaídas, nadar en el mar desnuda y de madrugada, ver las estrellas por unos minutos de tu día, meterte a clases de natación, de tenis, ver una película a las 3 de la mañana, ir a un karaoke, tener un romance pasajero, bailar con un desconocido, besar bajo la lluvia, abrazar con los ojos cerrados, viajar a algún lugar sola, leerte un libro de 300 páginas, probar un nuevo sabor de helado, irte de festival y dejar atrás todo lo que llevas arrastrando. 

Dediquémonos a vivir, y que ya no nos quede tiempo para otra cosa. 

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