Un borrón de novela

A Elena la dejaron. Un día ya hace bastante tiempo un hombre se levantó, se acomodó los pantalones y se despidió de ella. "Que muy bonito pero que no se siente preparado para algo serio". El hombre recogió su billetera, se puso los calcetines, los zapatos y se largó. Para no volver. Para siempre. El hombre ni siquiera recuerda como se llama Elena, ni a que sabe su boca, ni si tiene suave las manos. Elena no es más que una página arrancada de su novela. Un borrón dejando una mancha enorme y desagradable. El hombre continuó con su vida, y ama ingenuamente a una mujer que no tiene nada en común con Elena. Son dos chicas muy diferentes, con metas distintas, con mucha diferencia de nivel. Elena es la mujer mas perdida, desubicada, arrastrándose por encontrar a alguien que le de amor, cualquier tipo de amor. La otra mujer sin embargo tiene un destino marcado, sus metas lográndose y manteniendo siempre el control de su vida. Ella no llora por nadie, ella mas bien llora de felicidad. Pero Elena no es así, ella sigue husmeando entre recuerdos, entre momentos, cosiendo y descosiendo sus heridas. Elena desde que estuvo con él creó un cofrecito en su memoria, donde tiene todos esos momentos que según ella estuvieron llenos de amor, donde guarda todos los besos con ese hombre, su aroma, sus palabras, sus miradas. Y aunque ella esté echada en su cama, a lo lejos lo puede ver. Lo oye reír, lo ve besar en público a su nueva mujer. Y la envidia, y sufre e inventa tarde a tarde la forma de volver a recuperarlo y volver a sentir lo que la otra mujer siente ahora. Pero Elena sabe que no tiene vela en ese entierro. Que nunca la amaron. Que nunca se fijaron en ella. Que no fue mas que un lugar "tranquilo" donde matar las ganas. En resumen, Elena solo fue una muñeca inflable barata, y de carne y hueso. 

Comentarios

  1. Desgraciadamente para algunos hombres existen muchas Elenas en el mundo

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  2. Ese es el problema, y el otro problema es que las "Elenas" de este mundo no se dejan respetar y siempre viven de los demás. De las apariencias, del amor, de las mentiras.

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