Y volver a ser transparentes

Creemos en un mundo donde quedan muchos mundos, con sus matices, sus colores, sus diversidades, sus miradas, su música y sus olores. Creemos en la palabra que convoca los sueños, los trenza, los interpela, los suma, los transforma, los crea. Nos interesa las semillas que germinan las ideas y no tanto de quien las tiene en realidad. Las mujeres sabemos de tejidos, y no solo los de algodón. Las mujeres tejemos afectos, solidaridades, inteligencias, resistencias, comunidades, proyectos, cuidados, creaciones, mundos, el gesto, la indiferencia, lo sutil. En realidad somos muy útiles en la tierra y en la vida diaria, porque muchas veces somos sencillas en un caso donde solo se puede crear la locura. Tenemos, unas mas que otras, la paciencia justa para resolver cosas que solo lo pueden hacer los valientes y eso que ya vivimos en un mundo donde escasea esa palabra. 

Yo aveces creo que tenemos un poder que los hombres no lo poseen. Lo digo no porque lo tenga, sino porque lo veo en mi madre. Saben cuando ocultas algo, aveces se adelantan en esa palabra antes de que tu la digas, leen la mente (lo he podido comprobar) y son tremendamente unas expertas si se trata de consuelo o ayuda. Tienen herramientas creadas por ellas mismas, que resuelven, que modifican cualquier daño causado por una persona o cualquier cosa. 

Son capaces de poder soportar el dolor. Para ellas el dolor muchas veces se les vuelve fiel, inoportuno y sinvergüenza. Tan divertidas e inteligente nos convertimos, que lo retamos a que no puede llegar a consumirnos, no puede llegar a matarnos. Somos fuertes y nos gusta hacerlos las débiles. Somos hábiles pero nos gusta siempre tomar el trayecto mas largo y detalloso. Somos mujeres con sentimientos mas a flor de piel, pero nos gusta que el dolor sobrepase esa linea y así poder conocer nuestros límites de sufrimiento y tristeza. Si uno no prueba, entonces no puede saber de que habla la otra persona. 

Somos generosas, y muchas veces ricas de espíritu. Defendemos todo lo que nos parece justo, y chillamos como si nos encontráramos en el mercado. No podemos impedir de ningún modo que nos enturbien y nos oscurezcan. Somos unas caminantes que les gusta andar sin zapatos. Preferimos sentir el tacto de la tierra con nuestra piel, dejar nuestra marca, nuestra huella donde quiera que vayamos. Que nos escuchen hasta el último suspiro y que descansen a nuestro lado las miserias grandes y pequeñas. Nosotras no descansamos, no dormimos, solo fabricamos buenas cosas en el mundo para así volvernos cada vez un poco mas transparentes. 

Comentarios