Se derretía




Él se encontraba sentado en la cama mientras se cambiaba la ropa de dormir. El movimiento de la camiseta hizo refrescar el aroma que ella había dejado entre las sábanas. Se abrazó así mismo, imaginando la noche de ayer, perdido entre sus brazos, acariciando sus labios y besando todo su cuerpo. No se imaginaba que estaría de nuevo en ese lugar donde nada ni nadie le había hecho sentir tan de verdad. Se emocionó de poder mirarla de nuevo a los ojos y confirmar que nada había cambiado por dentro. Sus caricias seguían siendo dulces y su sonrisa perfecta. Él... él se derretía con tan solo poder contemplarla.

Desbordado entre tanta excitación y siendo consciente por primera vez de todo lo que sentía por ella, encendió la lámpara de la mesita de noche y sacó del primer cajón todas las cartas que escribió cuando no estaba con ella. Era un romántico escondido en una tapadera ruda y sabía de qué era capaz de aceptar sus sentimientos sin tener miedo al daño que pueda producir el rechazo. Esta vez se sentía fuerte y listo para saltar al vacío y sentir la libertad de no sentirse atado a la inseguridad. 



Comentarios