Háblame

Háblame a media noche donde la hora se pone en calma. Háblame para que no se duerman mis sentidos y te puedas recostar en mi cama. Háblame de tierras no escritas donde el único sol sea tu nombre y tu risa el himno, donde se vive al rumor de tus sueños que se miden en brisa y calor. Cuéntame que ha sido de tu vida, de tus fracasos, de tus almas perdidas, cuéntame de la última copa de vino que te tomaste conmigo. Hazme recordar de las noches donde mi único abrigo eras tú. 

Luna ebria. 

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