La lucha de no quedarme en el medio

Sí, me encantaban las noches donde te lamía la oreja con palabras. 
Donde tu mirada me pintaba de colores los párpados que tan cansados se encontraban de buscar. Donde tu cama se volvía en la saliva de la luna cuando nos resbalábamos en ella, entregándonos sobre la arena de tus suaves dedos al tocar. Y la vida me dio tanto, que dejé por meses la nevera vacía, prefiriendo dormirme sobre tu pecho, dulce leño de corteza limpia. Por eso ahora sobrevivo con las sobras de las sobras de lo que me queda, por ti y por tu falta de certeza. Porque aunque tenga hambre de sed y sed de ti, sigo en la lucha de no quedarme en el medio. Y por no ser el principal motivo por el que la gente decide alejarse el uno del otro, para no tener más hambre, para no tener razones de ser suicidas. 

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