Sobre mi piel
Recuerdo la vez aquella en la que saliste de tu agujero negro, dejaste todo sucio, todo envuelto, todo lleno de libretas sin ortografías y montañas de tiritas de heridas mal curadas. Tus cicatrices ahora visten tus vestimentas, pero eres tan necio de ver todo lo que te ha llegado a marcar en la vida que prefieres tener todos los espejos agrietados para no diferenciar quién es el que está peor de los dos.
Como quise sobrevivir a ese evento, a ese único evento que repites cada vez que la luna te baña de blanco, me anticipé a los hechos y cerré los ojos, me dejé caer en un recuerdo que tengo guardado cada vez que me siento invadida por todos tus planes que casi siempre tiran por tierra todas mis buenas decisiones en las que tú no eres el protagonista porque decido elegirme a mí.
Y lo sabes, sabes que yo solo soy una persona vulnerable que busca un sitio cálido donde instalarse en un invierno delirante, que solo quiere ser sin contratiempos, sin advertencias, pero te antepones ante mí y haces que quiera más de ti, sin límites ni reproches, para que después de tantos intentos siga eligiendo tus vías descarriladas intentando pasar tus putas fronteras.
Dime cuál sería la razón correcta para seguir eligiéndote, para seguir amándote de esta manera tan incomprendida, porque si quiero ser sincera con el universo, no me sienta bien estar contigo y eso me hace cuestionar que tal vez no seas lo que necesite en este presente, por más que me digas que esto que sientes es tan real que te hace querer saborear un futuro sincero de mi mano.
Dime cuál sería el acuerdo de este encuentro para no salir de nuevo de puntillas por la vida, temiendo a que otra vez me pillen rebuscando entre los recuerdos, en donde la vida sabía a mariposas y donde mejor he sabido disfrutar de un amor poco convencional, que solo se basa a raíz de caricias por la espalda a cambio de unos besos desbordados de pasión.
Me es difícil desglosarme de tu miserable recuerdo y me resulta escrupuloso saber que por más que lo intento siga enredada en tus cuentos de pacotilla, pero es que soy de esas personas que siempre creyó en las señales, así que aquí me tienes, esperando a que surja una nueva salida de emergencia en la que sí sirva de salvavidas.

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